La Ley de Amnistía pintó un escenario de liberación masiva. La realidad es otra.
En Venezuela, 8.616 personas fueron declaradas beneficiarias de la ley de amnistía aprobada en febrero. Pero de ese gran número, solo 314 estaban realmente presos. El resto, 8.302, tenían libertades restringidas con prohibiciones o medidas cautelares.
Esto implica que la verdadera excarcelación masiva simplemente no ocurrió.
¿Por qué importa esta diferencia?
Porque se creó una narrativa falsa de deshielo penitenciario que oculta la continuidad del control y la limitación de libertades. Mientras el número oficial parece alto, apenas un 3,6% de los beneficiados eran internos en cárceles.
Además, no hay transparencia. No existe una lista oficial que revele quiénes fueron amnistiados, pese a reclamos de la ONU y varias ONG. La ley cubre delitos selectivos, excluye casos de corrupción, homicidios o crímenes graves, dejando fuera a miles y segmentando la medida.
El impacto real en las cárceles es mínimo
- Foro Penal documenta solo 186 excarcelaciones basadas en esta ley desde enero, menos del 25% del total de liberaciones.
- Denuncias recientes apuntan a retrasos y negativas en las solicitudes de amnistía.
Esto refleja una estrategia para administrar la imagen internacional sin alterar sustancialmente la realidad interna.
¿Qué viene ahora?
Si no hay cambios en la aplicación ni apertura de criterios, la ley seguirá siendo un elemento para crear falsas expectativas, mientras persiste el endurecimiento del régimen judicial y penitenciario. La falta de información y el uso selectivo demuestran que la amnistía es más parte de una agenda política que una solución real para la crisis legal y de derechos en Venezuela.