Sismos dejan desastre oculto: cientos de mascotas abandonadas al borde del colapso
El desastre que no te están contando: las mascotas también son víctimas
A más de una semana del doble terremoto que sacudió La Guaira, la emergencia trasciende al daño humano. Cientos de mascotas quedan abandonadas, heridas o en estado crítico, mientras refugios y voluntarios se ven desbordados sin infraestructura ni recursos.
¿Qué está pasando realmente?
El grupo veterinario Brivet, conformado de forma espontánea por más de 170 voluntarios, mantiene una carpa de atención primaria en Los Corales que no da abasto. Perros, gatos, aves y otros animales llegan en estado crítico. Los refugios ya colapsaron y las clínicas privadas están saturadas.
Los especialistas también alertan sobre un daño invisible: el trauma psicológico grave que sufren las mascotas, con síntomas de estrés postraumático similares a los humanos. El silencio sobre este tema evidencia una falla en la respuesta integral al desastre.
¿Por qué esto cambia todo?
Esta situación muestra que la crisis no solo es humana ni sanitaria, sino institucional. La falta de planes oficiales para animales vulnerables revela fallas en la gestión de emergencias, que ahora se ven reflejadas en más vidas en riesgo y recursos al límite. El abandono de este sector impacta también en seguridad y salud pública.
¿Qué sigue si no se actúa?
Sin un compromiso real de adopción y donaciones, el sistema colapsará por completo. Los refugios saturados y el trauma animal pueden generar brotes de agresividad y problemas sanitarios. Ya hay centros improvisados como el abierto en la UCV, pero dependen de la ayuda civil que no puede reemplazar a una política estatal eficiente.
¿Cómo puedes colaborar?
- Adopta o ofrece hogares temporales para descongestionar refugios.
- Donaciones de alimentos y medicinas veterinarias son urgentes: perrarina, gatarina, analgésicos, antibióticos, material de curación.
- Acude a puntos de acopio como la carpa de Brivet en Los Corales o Misión Nevado, La Guaira.
La atención a la catástrofe debe incluir todos los afectados, también esos sin voz que hoy sufren en las sombras. Mientras los medios y autoridades priorizan a las personas, miles de animales y la seguridad institucional se quedan sin atención real. ¿Cuánto tiempo más antes de que esta crisis silenciosa desencadene nuevas consecuencias?