Seniat: red de corrupción y miedo que destruye el esfuerzo de venezolanos
La verdad oculta detrás del Seniat: extorsión disfrazada de control fiscal
Desde 2008, bajo el mando de José David Cabello Rondón, el Seniat dejó de cumplir su función técnica para transformarse en un aparato de autoritarismo y opresión. No es un ente tributario, es una red de poder que persigue contribuyentes con multas arbitrarias, cierres de negocios y un control absoluto.
¿Por qué esto cambia todo?
El Seniat funciona como un tribunal sin jueces ni ley, donde la discrecionalidad y la militarización desplazan el derecho y la justicia. La institución está dominada por cuadros militares sin formación fiscal y manejo técnico, que imponen miedo a empresarios y comerciantes en cada sede y aduana.
Esta estructura no solo acalla la crítica política, castigando selectivamente a opositores con clausuras y sanciones, sino que destruye el tejido productivo en plena crisis económica. Multas desproporcionadas y extorsiones cotidianas han sido documentadas, entre ellas exigencias ilegales de efectivo, mercancía o servicios, bajo amenaza de sanción.
¿Qué se viene si no se actúa?
El abuso no se limita a las multas: se extiende a procedimientos burocráticos manipulados para recaudar sin control, como las actualizaciones arbitrarias del RIF y multas por reactivación de empresas que solo intentan sobrevivir tras años de crisis. Esto elimina cualquier incentivo para formalizarse y profundiza el miedo en el sector privado.
Las aduanas son el epicentro de esta corrupción. Redes militares y políticos manejan procesos aduaneros como botines privados, favoreciendo aliados y castigando independientes con cargas nacionales desiguales y maniobras ilegales.
Este modelo no es solo una falla administrativa, es un sistema mafioso que usa al Seniat para mantener un control político y económico brutal. Sin desmantelarlo, cualquier intento de reconstrucción será imposible. No bastan cambios superficiales; es imperativo eliminar la militarización, la arbitrariedad y la persecución política para proteger al contribuyente y al país.
Mientras el Seniat siga siendo un instrumento de extorsión, Venezuela seguirá atrapada en pobreza, miedo y estancamiento económico.