Rodríguez desmonta la farsa legal en CIJ sobre el Esequibo con evidencias que Estados Unidos y Reino Unido ocultan

El caso Esequibo en la CIJ: más que un conflicto territorial, una batalla por la legalidad internacional

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como un “absurdo antijurídico” el proceso que enfrenta a Caracas y Guyana por el territorio del Esequibo.

Denunció que la CIJ está preparada para validar un fraude colonial de 1899, basado en un Laudo Arbitral que Caracas declaró nulo por irregularidades graves. Según Rodríguez, este fallo no aportará una solución real, solo profundizará el conflicto y afianzará posiciones inamovibles.

Un proceso sesgado y bloqueos a la verdad

Venezuela ha presentado más de 3.000 folios de evidencia. Sin embargo, la mandataria acusó de manera explícita al Reino Unido de impedir el acceso a pruebas fundamentales, de destruir otras y de favorecer exclusivamente a Guyana.

Este bloqueo indica que la disputa no es solo territorial, sino una maniobra política donde intereses externos intentan dictar sentencia desde el área judicial, ignorando la verdadera justicia y soberanía venezolana.

¿Qué significa esto para la región y Venezuela?

  • La insistencia en un proceso judicial parcial puede legitimar una pérdida irreversible de soberanía sobre un territorio clave y estratégico.
  • La falta de reconocimiento a la nulidad del Laudo Arbitral despojaría a Venezuela de derechos sobre una zona rica en recursos y vital para su seguridad y economía.
  • Rodríguez propone dejar de lado la judicialización para retomar un diálogo directo, donde se busquen soluciones prácticas que no profundicen divisiones heredadas del colonialismo.

¿Y ahora qué?

La tensión aumenta: Guyana pidió medidas cautelares tras el anuncio venezolano de un referéndum para crear el Estado de ‘Guayana Esequiba’ dentro del territorio en disputa.

No hay indicios de que la CIJ cambie su postura, pero la evidencia presentada apunta a un camino legal cuestionado desde su base. Lo que se viene es más confrontación, con la soberanía venezolana en riesgo y una región que seguirá marcada por intereses foráneos.

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