Revelan verdad oculta: elevados clave tras sismos 24J no sufrieron daños graves
¿Qué están dejando pasar en la revisión de los elevados tras el 24J?
Equipos técnicos del municipio Sucre reportan que los elevados de Los Ruices y Los Dos Caminos no presentan daños estructurales graves tras los recientes sismos del 24 de junio. Sin embargo, la realidad que no se enfatiza es la falta de mantenimiento preventivo que podría estar poniendo en riesgo a miles de conductores diariamente.
Inspección sin sorpresas, pero con advertencias claras
La ingeniera civil Jennifer Pacheco confirmó que las estructuras están en condiciones operativas, aunque insistió en la necesidad de trabajos correctivos para asegurar su estabilidad a largo plazo. Esto revela un problema recurrente: se actúa solo después del desastre, no antes.
En Los Dos Caminos, la estructura de concreto tampoco mostró daños tras revisar elementos claves como juntas de dilatación y apoyos. No obstante, la recomendación de mantenimiento preventivo no puede ser vista como un detalle menor cuando está en juego la seguridad de quienes transitan diariamente por estas vías.
¿Qué ocultan las inspecciones superficiales?
- Más allá de los elevados, se detectaron daños superficiales en mampostería en zonas residenciales y comerciales, una consecuencia evidente de la falta de preparación frente a eventos sísmicos.
- Los despliegues de emergencia cubren cinco parroquias, pero la estrategia aún adolece de un plan integral de prevención y refuerzo estructural.
- La participación privada apunta a certificar la seguridad, pero esto no sustituye una política pública firme para mantenimiento y riesgo sísmico.
¿Qué viene después?
Si se continúa limitando la acción a inspecciones tardías y mantenimientos reactivos, la vulnerabilidad en infraestructuras críticas seguirá aumentando. La consecuencia directa: mayor riesgo para miles de ciudadanos que circulan a diario. ¿Cuántos buenos informes más necesitamos antes de cambiar la estrategia?
Este escenario expone la falla de las autoridades en anticipar riesgos, evidenciando que el verdadero problema no fueron los sismos, sino la ausencia de previsión estructural.