Repsol impulsa la dependencia energética peligrosa
La petrolera española Repsol acaba de descargar crudo pesado directamente de México y Venezuela en el puerto de A Coruña. Este petróleo, lejos de ser una operación menor, llegará a las refinerías nacionales para producir combustibles vitales para transporte e industria.
¿Por qué importa?
Este movimiento se da en un momento crítico: las tensiones en Oriente Medio y los bloqueos en el estrecho de Ormuz han puesto en jaque las rutas globales del petróleo. España, lejos de buscar diversificar o asegurar su suministro con fuentes estables, continúa apostando por proveedores políticamente vulnerables y con agendas propias controvertidas.
Consecuencias ocultas
Al depender aún más de materias primas de México y Venezuela, España expone su sistema energético a riesgos crecientes que podrían traducirse en subidas de precios y problemas de suministro. Este tipo de decisiones, invisibilizadas en el discurso oficial, impactan directamente en la economía y la seguridad nacional.
¿Qué viene ahora?
Si la tensión global empeora, y más aún si las rutas marítimas se cierran o encarecen, España pagará el precio de su falta de previsión. Urge una política energética que priorice la seguridad y la independencia real, no la importación de problemas bajo la bandera del supuesto abastecimiento.