¿Reforestación real o fachada? Solo 1,5 ha en área clave de Mochima
Una reforestación simbólica que oculta el problema de fondo
Solo 1,5 hectáreas reforestadas en el cerro El Picacho, dentro del Parque Nacional Mochima, una zona crítica que sufre incendios y deterioro constante. Así resume el Gobierno una supuesta solución a años de degradación ambiental.
En esta iniciativa, impulsada bajo el Plan Chuquisaca y la Gran Misión Madre Tierra, participaron varias instituciones públicas y voluntarios. Se plantaron 135 árboles, con la promesa de alcanzar 10.000 en la ciudad de Cumaná.
¿Por qué esto cambia poco el escenario real?
La cifra queda muy por debajo de la magnitud del daño causado por incendios forestales recurrentes y el impacto creciente del cambio climático. Recuperar menos de dos hectáreas no detendrá la pérdida de cuencas hídricas ni mejorará la productividad agrícola que ya sufre las consecuencias.
Más aún, el despliegue de múltiples organismos desde la Guardia Nacional hasta brigadas estudiantiles, evidencia la necesidad de políticas más contundentes que ataquen las causas, no solo los síntomas.
¿Qué implica para el futuro de la región?
- Menor control efectivo sobre incendios y degradación ambiental.
- Continuación de la pérdida de fuentes de agua que afectan la agricultura local.
- Un riesgo creciente para la estabilidad económica y social por la reducción de recursos naturales.
- Repetición del ciclo de estrategias superficiales con impacto limitado.
La pregunta que queda en el aire: ¿será este tipo de acciones suficientes para revertir un deterioro que demanda respuestas firmes y estructurales?