Reconciliación a la deriva: ¿Por qué la ‘comunicación no violenta’ no basta?

La receta oficial para la reconciliación que nadie cuestiona

Eduardo Soto, sacerdote jesuita y miembro del Centro Gumilla, afirma que la reconciliación solo será posible si la gente aprende a comunicarse sin violencia. Según Soto, los conflictos no estallan por casualidad, sino por fallas en la comunicación que avivan el resentimiento.

¿Qué está pasando?

En una entrevista reciente, puso el foco sobre cómo la comunicación —más allá de solo evitar insultos— debería centrarse en identificar emociones, necesidades y mostrar empatía. Para Soto, es la base para construir confianza y sanar heridas profundas.

Pero alerta: sin esa comunicación cuidadosa, las intenciones por reconciliarse solo generan más daños. Su propuesta gira en torno a métodos como la “comunicación no violenta”, que priorizan preguntar y escuchar en lugar de asumir o confrontar.

Lo que no te cuentan

El sacerdote también señala un punto clave y poco discutido: los medios y partidos políticos a menudo alimentan el conflicto con discursos que impulsan el resentimiento y venganza, trabando cualquier posibilidad real de reconciliación.

En resumen, Soto señala que sin una comunicación transformada en modo de vida, junto con una reconstrucción institucional, la sociedad seguirá atrapada en la polarización.

¿Qué se viene?

  • La reconciliación seguirá siendo un objetivo distante si no se revisan las dinámicas que generan confrontación.
  • El reto pasa por desactivar discursos que busca dividir en vez de acercar.
  • Queda claro que el cambio no está solo en las buenas intenciones, sino en modificar cómo se expresan y escuchan las diferencias.

La gran pregunta es si nuestra sociedad está dispuesta a dejar atrás la retórica que perpetúa el conflicto y asumir una comunicación que realmente sane, o continuará caminando hacia una tensión cada vez más profunda.

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