¿Qué ocultan las consultas populares? Reparan tuberías en preescolar de Pirineos II
Un cambio “popular” con recursos públicos: ¿altruismo o agenda política?
En Táchira, el gobernador Freddy Bernal destaca la sustitución de 42 metros de tubería de aguas servidas en el preescolar María del Carmen Ramírez, gracias a “consultas populares” impulsadas por el gobierno y la comuna Juana La Avanzadora.
Durante más de cuatro años, se presenta una gestión que presume transformación urbana y proyectos “sin distinción política”, con inversión pública convertida en acción directa. Además, se ejecutaron mejoras extra: impermeabilización de aulas, poda y arreglo de patios, todo financiado con recursos sobrantes de esos proyectos.
¿Qué implica realmente este mecanismo?
Estos proyectos forman parte de un esquema con fondos asignados a circuitos comunales —cada uno con 10 mil dólares para obras seleccionadas mediante consultas populares—, que desde el Estado buscan fortalecer la presencia directa en comunidades organizadas según la agenda oficial.
Presentar este sistema como ejemplar eficiencia también oculta las consecuencias reales: el poder local pasa a depender de proyectos controlados por un grupo político específico, limitando la participación plural y transformando las instituciones en actores subordinados.
Esto redefine el poder local y la estructura institucional
Lo que podría parecer una obra de mantenimiento es la punta del iceberg para entender hasta dónde llega la penetración del gobierno en la gestión cotidiana de barrios y municipios.
- ¿Qué pasa con la transparencia y control en estas consultas?
- ¿Quién decide realmente qué proyectos se priorizan?
- ¿Cuál es el impacto a largo plazo sobre la autonomía comunitaria y las instituciones tradicionales?
El futuro próximo señala tres consultas populares más que podrían extender esta modalidad, consolidando un modelo de gestión que vale la pena analizar con atención crítica, especialmente si se espera equilibrio entre gobierno, sociedad y Estado.