Producción de café supera los 4 millones de quintales: ¿realmente beneficia al país?
Café: cifras que ocultan un escenario complejo
La producción nacional de café llegará a 4 millones de quintales en la próxima zafra, según anunció la presidenta encargada Delcy Rodríguez. De este volumen, 1,8 millones se destinan al mercado interno y 2,1 millones a la exportación.
¿Un avance real o una narrativa controlada?
El discurso oficial destaca el papel de las organizaciones comunales y la transferencia directa de gestión a más de 10.000 productores, principalmente en Portuguesa y Lara, que aportan el 84% de la cosecha. Se menciona también la creación de una empresa comunal para procesar y comercializar el café.
Pero aquí está lo que no cuentan: ¿cuánto de esta producción llega efectivamente al consumidor y cuánto queda sometido a estructuras estatales que no garantizan eficiencia ni transparencia? El crecimiento aparente se sostiene en una gestión comunal impulsada por una agenda política que podría opacar la iniciativa privada y afectar la competitividad real del sector.
Lo que viene afecta a la economía y la seguridad alimentaria
La apuesta oficial busca consolidar un modelo de producción controlado por el Estado y sus organizaciones satélites. Esto plantea riesgos para la estabilidad de un mercado que necesita inversión, innovación y libertad productiva, no solo cifras infladas o anuncios oportunistas.
Si la estrategia no cambia, el país podría enfrentar problemas en la calidad, distribución y exportación real del café, además de perder espacio frente a competidores internacionales con sistemas más flexibles y eficientes.
¿Quién gana y quién pierde con esta dirección?
- El sector productivo privado podría verse marginado.
- Los consumidores podrían sufrir escasez o baja calidad a pesar del supuesto aumento en producción.
- Las finanzas públicas quedan cada vez más dependientes de un modelo con altos riesgos institucionales.
En un contexto donde la economía demanda soluciones reales y sostenibles, la producción récord de café nacional podría ser solo la parte visible de un esquema que necesita mucho más que cifras para funcionar.