Presos políticos mueren bajo «custodia» en Venezuela
Entre 2024 y 2026, 28 presos políticos han perdido la vida en cárceles venezolanas. No por accidentes, sino por una política sistemática de abandono médico, aislamiento obligatorio y desapariciones forzadas. Instituciones como el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Servicio Penitenciario no solo callan, sino que son cómplices.
Casos que rompen el silencio oficial
Víctor Hugo Quero Navas desapareció el 3 de enero de 2025 luego de ser detenido por la contrainteligencia militar. Su familia tardó un año en conocer que falleció por «tromboembolismo pulmonar» en un hospital militar. El Estado lo enterró sin informar a sus allegados.
José Manuel Sabino, exconcejal del PSUV, murió estrangulado en una celda de la policía municipal en Anzoátegui. Este homicidio desmiente la retórica de «protección» a los detenidos y confirma que la violencia directa se usa para silenciar críticas al régimen sin importar afiliaciones políticas.
Una cadena de muertes evitables
- Edison José Torres Fernández (52 años) murió tras una crisis de salud sin atención médica en la sede de la PNB en Caracas. Fue detenido por críticas al gobernador local.
- Alfredo Díaz Figueroa murió tras un año de aislamiento en El Helicoide, pese a graves problemas cardíacos y solicitudes de traslado urgente.
- Lindomar Jesús Amaro Bustamante fue encontrado muerto bajo presiones extremas y torturas psicológicas; las autoridades calificaron su muerte como «suicidio».
- Reinaldo Araujo murió de infarto tras días sin atención médica en estaciones policiales; la excusa oficial fue falta de «orden judicial» y «combustible».
- Oswal Alexander González Pérez falleció por hepatitis A no tratada tras diagnósticos erróneos y negación de traslado hospitalario.
- Nelsón Adán Girón Giménez y Asdrubal Santana murieron por complicaciones de salud sin atención preventiva y con denuncias de violencia previa.
- Jesús Manuel Martínez Medina sufrió necrosis y perdió una pierna antes de morir; su madre solicitó atención médica sin éxito.
¿Por qué importa esto más de lo que te cuentan?
Estos muertes reflejan una política estatal que usa el sistema penitenciario como espacio de exterminio de opositores, ignorando derechos básicos y violando la Constitución. No son simples tragedias aisladas, sino un patrón sistemático con complicidad institucional.
Implicaciones y lo que viene
La ONU y la CIDH han denunciado esta omisión deliberada de atención médica como «sentencia de muerte» para presos políticos. Sin investigaciones reales ni sanciones, Venezuela consolida un modelo represivo cuyo siguiente paso podría ser más violencia y desapariciones.
Si la comunidad internacional no exige cambios a fondo, el encarcelamiento no solo será privación de libertad, sino una pena de muerte encubierta. ¿Cuántos más deberán morir para que se rompa este silencio?