¿Por qué Venezuela sigue sin energía confiable pese a su potencial hidroeléctrico?
La verdad que no te cuentan sobre la crisis eléctrica venezolana
Venezuela tiene el potencial hidroeléctrico para cubrir el 70% de su demanda energética, gracias a sus cuencas del Caroní y Guri. Sin embargo, hoy enfrenta apagones constantes y un sistema al borde del colapso.
Un problema de infraestructura y regulación congelada
El ingeniero Enrique Castro lo explica sin rodeos: la infraestructura está obsoleta. Subestaciones y líneas de alta, media y baja tensión no reciben mantenimiento desde hace años, y la regulación del sector energético está congelada desde hace casi dos décadas, bajo control absoluto del gobierno.
Esto no es sólo mala suerte o sequías pasajeras. Es una mezcla peligrosa de desidia estatal y falta de incentivos para la inversión privada, el motor que podría devolver la estabilidad.
¿Por qué no se usa todo el potencial renovable?
Venezuela tiene otro as bajo la manga: la energía eólica en zonas como Paraguaná y La Guajira, y la solar que podría inyectarse fácilmente en el sistema existente. El problema es la infraestructura faltante para transportar esa energía, bloqueando cualquier avance verdadero.
Lo que viene: un sistema eléctrico decadente o una apuesta por la modernización
Castro propone un enfoque combinado. Primero, invertir 1.000 millones de dólares en cinco años para recuperar las hidroeléctricas y modernizar lo que hay. Segundo, incorporar respaldo con tecnologías maduras fuera de los combustibles fósiles, como la energía nuclear o ciclos combinados, para evitar colapsos cuando disminuye la generación hidráulica.
La pregunta central es: ¿Se abrirá el país a la inversión privada o seguirá atrapado en un modelo regulatorio que condena a la crisis permanente?
Esta decisión determinará la estabilidad energética y el desarrollo institucional, dos pilares que el país no puede permitirse seguir posponiendo.