Petro asegura tener pruebas de fraude masivo en elección presidencial

Petro insiste: hay 885.000 votos “fantasma” en la elección presidencial

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, no da tregua. Afirma tener pruebas claras de un posible fraude en la primera vuelta presidencial del domingo. Su denuncia apunta a un aumento inexplicable de 885.409 votantes en el software preliminar, mucho más que el censo oficial.

Según Petro, el Registro electoral debía contar 41.421.973 ciudadanos, pero cinco días antes de la elección ese número subió a 42.307.373 sin justificación. La modificación ocurrió dos veces la tarde del 26 de mayo, justo antes del día de la votación.

El mandatario advierte que intentan cerrar el escrutinio rápido para evitar que se investigue realmente. También alerta que miles de cédulas fueron añadidas de forma irregular en las actas de escrutinio, un señalamiento grave que cuestiona la integridad del proceso.

¿Qué cambia esto para Colombia?

Esta acusación rompe el consenso institucional que daba por válida la jornada electoral. La Registraduría a lo largo del proceso ha informado que el escrutinio judicial concluye con un 99,94% de coincidencia con el preconteo preliminar, negando cualquier irregularidad sustancial. Además, el candidato oficialista Iván Cepeda, aliado de Petro, ya no respalda las dudas sobre la transparencia electoral.

Sin embargo, Petro no retrocede y condiciona la aceptación de los resultados finales a que los jueces confirmen sus sospechas, lo que abre un conflicto institucional que podría tensar aún más el escenario político del país.

¿Qué viene ahora?

  • El proceso electoral entra en una disputa pública donde la legitimidad del conteo está en el centro.
  • Si las pruebas de Petro no se presentan ante las autoridades competentes, la crisis política podría profundizarse sin fundamento legal.
  • Esto puede generar desconfianza masiva en las instituciones electorales justo antes de la segunda vuelta del 21 de junio.

Una decisión firme del poder judicial será clave para no dejar en jaque la estabilidad democrática. Pero la insistencia de Petro ya pone en duda la credibilidad del sistema y abre la puerta a una crisis política de consecuencias difíciles de prever.

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