Pescadores ecuatorianos desaparecidos: ¿Protección o encubrimiento estatal?

Silencio oficial y sospechas sobre desaparición en altamar

Ocho pescadores ecuatorianos desaparecieron hace tres meses. Sus familias denuncian que el Estado no avanza en la búsqueda y que hay más detrás de este misterio en el Pacífico.

Qué pasó realmente

El 13 de enero, diez pescadores zarparon desde Manabí a bordo del Fiorella. Siete semanas después, ocho siguen desaparecidos sin rastros. Dos sobrevivientes reportaron la presencia de drones y humo negro en el horizonte antes de perder contacto.

Además, apuntan a que barcos estadounidenses pudieron interceptar a los pescadores, similar a un caso reciente donde militares de EE.UU. llevaron a una tripulación ecuatoriana a El Salvador.

Por qué esto cambia el juego

El Estado ecuatoriano, señalado por la ONU de no responder con urgencia, no sólo falla en proteger a sus ciudadanos sino que podría estar permitiendo intervenciones internacionales en aguas propias sin transparencia ni garantías legales.

El contexto de cooperación antinarcóticos con EE.UU. convierte a pescadores en víctimas colaterales, mientras grupos criminales aprovechan la falta de control para atacar y robar embarcaciones.

Qué sigue si no hay acción

Si este abandono continúa, se profundizará la crisis en seguridad marítima, exponiendo más a pescadores y erosionando la soberanía nacional. La respuesta del gobierno será clave para evitar un conflicto diplomático y garantizar legalidad en el Pacífico.

¿Estamos frente a un patrón de desapariciones impulsado por agendas políticas y falta de control estatal invisible para la mayoría?

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