Padre Numa: La fe clave que no te cuentan tras el desastre sísmico

Terremotos que sacuden Venezuela y la fe que pocos analizan

El pasado 24 de junio, Venezuela enfrentó dos terremotos devastadores, magnitudes 7.2 y 7.5. El daño no solo fue físico: la incertidumbre y el miedo se apoderaron de comunidades enteras, como Ciudad Caribia.

Padre Numa Molina: ¿Dónde estaba Dios?

El padre Numa, párroco de Ciudad Caribia, lanzó una reflexión contundente que pocos ponen sobre la mesa. No esquivó la pregunta incómoda: ¿Dónde estaba Dios durante el desastre? Su respuesta fue directa: Dios no estaba ausente, sino sufriendo junto al pueblo, conectando el evento al calvario más humano y doloroso.

La ciencia y la religión no son incompatibles

El sacerdote reafirmó que los sismos son fenómenos naturales, parte de la estructura y evolución de la Tierra. Pero destacó algo que suele perderse: la desconexión humana con su entorno, reflejada en la construcción inconsistente incluso de edificios «sólidos» que colapsaron.

¿Por qué esto cambia el escenario?

La catástrofe no puede verse solo como un golpe de la naturaleza. Revela fallas graves en planificación y entendimiento social. A la vez, pone a prueba la autenticidad de las creencias personales: la verdadera fe se revela en la crisis, cuando el miedo domina.

El verdadero milagro: la respuesta de la gente sencilla

El padre Numa señala que, ante la adversidad, emergió una fuerza inesperada: la solidaridad de quienes carecen de «sabiduría» técnica, pero que encuentran el camino para ayudar. Rescatistas que arriesgaron todo, una comunidad que no esperó instrucciones para actuar.

La conclusión inquietante

La pregunta que debemos hacernos es clara: ¿Estamos realmente preparados para afrontar estos desafíos o seguiremos atrapados en explicaciones que no resumen la gravedad de lo ocurrido? La fe no es consuelo fácil, sino el último bastón para cruzar la tormenta. Sin embargo, también urge un debate honesto sobre la seguridad, la planificación y las responsabilidades institucionales que nadie quiere abordar.

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