Pacientes renales en Guanare luchan sin máquinas y con tratamiento reducido

La atención renal en Guanare colapsa: máquinas escasas, tratamientos limitados

En el Hospital Miguel Oraa de Guanare, Portuguesa, los pacientes renales enfrentan una realidad que nadie reconoce abiertamente: menos máquinas, menos sesiones, peor calidad de vida.

Familias como la de James Braum y Zenaida Enríquez denunciaron que las terapias de hemodiálisis pasaron de tres sesiones semanales a solo una. La razón: equipos en ruinas y falta de inversión. La Unidad de Hemodiálisis opera con menos del 60% de sus máquinas funcionales, entre averías y mantenimiento pendiente.

¿Quién controla esta crisis? El silencio del gobierno regional

El gobernador Primitivo Cedeño recibe el llamado urgente, pero la respuesta es tibia. La dependencia casi total del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales para insumos hace a la unidad vulnerable a problemas logísticos que agravan la situación.

Lo que muchos ignoran: aunque es un servicio público, el gasto final cae directo en los pacientes. Deben pagar en dólares exámenes básicos y materiales elementales que el hospital no puede proveer. Una falla en la gestión que convierte a un derecho básico en una carga financiera insoportable.

El trato se vuelve inhumano por la fuga de especialistas

El informe de mayo de 2026 revela que la escasez de nefrólogos y enfermeras especializadas obliga al personal restante a jornadas dobles, afectando la calidad y seguridad del tratamiento. No es solo tecnología: sin expertos, las máquinas disponibles se vuelven insuficientes para salvar vidas dignamente.

Esto cambia el escenario sanitario y social de Portuguesa

Con esta situación, la crisis sanitaria en Guanare ya no es un problema aislado, sino un síntoma de desgaste institucional y falta de prioridades reales en salud pública. El deterioro no solo afecta pacientes renales, sino la confianza en las instituciones que deben protegerlos.

¿La consecuencia? Más pacientes abandonarán tratamientos, incrementando la mortalidad y la presión sobre un sistema que no se adapta ni responde.

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