Otra vez: entregan armas y crean “cultura de paz” en las escuelas. ¿Funcionará?
Controlar armas con charlas y campañas: ¿solución o ilusiones?
El Servicio Nacional para el Desarme (Senades) comenzó actividades en escuelas de Táchira, Zulia, Mérida, Lara, Portuguesa y Falcón para promover una «cultura de paz» y frenar la violencia armada mediante charlas, dramatizaciones y campañas de entrega voluntaria de armas.
Se imparten protocolos para actuar durante crisis, se involucra a psicólogos sociales para «atender la zona cero» y se movilizan a padres para respaldar la entrega de armas en un sistema confidencial y anónimo.
¿Y los resultados reales?
En Mérida reportan la retirada de 490 armas de fuego, 325 armas blancas y más de 1.200 municiones, cifras usadas para validar estas acciones.
Pero aquí está lo que no te cuentan:
- Estos programas ocultan que la violencia con armas no se detiene solo con campañas de entrega voluntaria ni con «educación en valores» promovida desde el Estado.
- Más allá de discursos, la verdadera problematica radica en la falta de seguridad real, control efectivo y políticas públicas que ataquen la raíz del problema.
- Las campañas de «cultura de paz» son un parche que busca legitimar una agenda política que desarma, pero no protege.
¿Qué sigue?
Si no se fortalece la seguridad ciudadana y no se atacan los factores detrás de la violencia, millones de niños y jóvenes seguirán vulnerables. La apuesta por la prevención integral en las escuelas es bienvenida, pero insuficiente frente a la realidad que no se quiere ver.
¿Estamos ante un cambio real o un discurso diseñado para calmar la opinión pública mientras el problema crece?