Noboa expone la verdad: Colombia, el peor socio comercial de Ecuador
Colombia, un socio comercial que hiere a Ecuador
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa lanzó un golpe directo: calificó a Colombia como el «peor socio» comercial del país. Con un déficit de mil 200 millones de dólares sobre un comercio total de 2.100 millones, la cifra no es solo un dato, es un síntoma de una relación que afecta directamente al empleo y a la salida de divisas ecuatorianas.
Imposición de aranceles: una respuesta a la falta de seguridad
En medio de tensiones que ya se sienten en lo diplomático, Noboa justifica aranceles y medidas proteccionistas. No es una guerra comercial, recalca: es una medida para frenar el narcotráfico, la violencia, el contrabando y la minería ilegal que penetran por la frontera compartida.
El argumento que no se menciona a menudo: Colombia no coopera en seguridad fronteriza. Ecuador debe gastar 400 millones de dólares anuales en despliegue militar para proteger zonas conflictivas como el Putumayo, enfrentando cargamentos de droga y guerrillas que se pasean impunes.
La política agrava las tensiones
La disputa va más allá del comercio: el presidente colombiano Petro calificó de «preso político» a Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador, acusando al gobierno de Noboa de negligencia. Noboa responde tajante: Glas es un político preso por corrupción, no un perseguido político.
Aranceles en escalada y respuestas contradictorias
El conflicto comercial estalló en febrero con aranceles ecuatorianos del 30 % a productos colombianos. Colombia respondió con amenazas de aumentar tasas al 100 %, aunque Petro se deslindó, prometiendo cero aranceles a lo necesario para Colombia.
Alarma por conexiones peligrosas
Noboa sembró más dudas: la visita de Petro a Ecuador en 2023 incluía encuentros con miembros de la Revolución Ciudadana ligados a «alias Fito», líder criminal recientemente extraditado a EE.UU. Esta sospecha añade una capa política y de seguridad que complica aún más la relación bilateral.
Lo que viene
La ruptura no es solo comercial ni política, es un problema de seguridad que golpea la economía y la estabilidad regional. Sin cooperación efectiva, Ecuador seguirá aumentando sus gastos militares y protegiendo su mercado con medidas que podrían endurecer aún más la tensión. La gran pregunta es: ¿qué impacto real tendrá esta crisis en los ciudadanos y en la seguridad de la región si no cambia esta dinámica de confrontación?