Muere Armando Naranjo, la voz que construyó el relato real del deporte venezolano

Armando Naranjo fallece a los 92 años: se va el pilar del periodismo deportivo en Venezuela

Este domingo 24 de mayo de 2024, Caracas perdió a uno de sus más rigurosos cronistas del deporte. Armando Naranjo, pionero del periodismo deportivo y exatleta, murió dejando un legado imprescindible para entender el deporte nacional.

¿Por qué Naranjo no era un simple periodista sino un guardián de la historia del deporte?

Nacido en Caracas en 1933, su pasión lo llevó a ser jugador destacado de baloncesto, profesor en educación física y una referencia en el periodismo deportivo desde los años 50. Respaldaba cada dato con documentos, fotografías y planillas, una práctica que hoy parece ausente en medios obnubilados por la inmediatez y agendas políticas.

Ejerció en medios tradicionales como El Universal y El Nacional. Fue voz autorizada en la cobertura de eventos clave: Juegos Olímpicos, campeonatos continentales, la consolidación del baloncesto nacional y la creación de torneos fundamentales como la Copa Venezuela de 1966 y la Liga Especial de Baloncesto.

Un referente institucional que la actual gestión debería recordar

Pero su influencia no se limitó a la pluma. Fue presidente del Instituto Nacional de Deportes, miembro clave del Comité Olímpico y dirigente fundamental en la Federación Venezolana de Baloncesto. Su liderazgo no fue superficial, sino marcado por la profesionalidad y el compromiso real con la institucionalidad deportiva del país.

En un momento en que la credibilidad en las instituciones deportivas y en el periodismo especializado está en duda, la trayectoria de Armando Naranjo abre una pregunta incómoda: ¿por qué el rigor y la independencia se han perdido en favor de narrativas que desvían el foco de lo esencial?

El vacío que deja y lo que viene para el deporte y su relato

Con su partida, desaparece una de las últimas voces con conocimiento profundo y respaldo documental que garantiza la veracidad histórica. Su archivo y ética profesional son hoy escuela invaluable que pocos parecen dispuestos a seguir.

El desafío es evidente. En un país donde las instituciones deportivas y el periodismo están cada vez más subordinados a agendas políticas, la ausencia de referentes como Naranjo podría acelerar la pérdida del sentido crítico y la memoria deportiva real.

¿Quién recogerá ahora la responsabilidad de narrar el deporte venezolano con la seriedad y el profesionalismo que él demostró durante décadas?

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