Miriam Reyes: La sociedad, no la tierra, expulsó a los migrantes
La verdad que nadie cuenta sobre la migración venezolana
Miriam Reyes no habla de la tierra que abandona. Habla de una sociedad que se derrumba y expulsa a sus propios hijos. Esta es la clave que suele omitirse en el debate político sobre la crisis migratoria.
¿Qué ocurrió?
En «La edad infinita», su primera novela, la voz de Reyes recorre su infancia entre España y Venezuela para mostrar cómo un país que fue refugio se convirtió en fuente de éxodo. No culpan ni a la tierra ni al destino: es la sociedad construida sobre esa tierra la que, por violencia, resentimiento y codicia, rompe el vínculo con sus habitantes.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque los discursos oficiales frecuentemente atribuyen el éxodo a problemas externos o naturales. Reyes nos obliga a confrontar que el verdadero motor de la migración es el desplome interno: una sociedad fracturada que pierde sus valores y mecanismos de convivencia. No es solo un fenómeno económico o político pasajero, sino un quiebre profundo en el tejido social que genera desarraigo y rechazo.
¿Qué puede venir después?
- Sin abordar las raíces sociales, cualquier reforma será insuficiente para detener la tragedia migratoria.
- La reconciliación con el país requiere un examen riguroso y sin filtros de esa sociedad que expulsó, no de una tierra indiferente.
- Entender este mecanismo es clave para repensar las políticas migratorias y evitar que el éxodo continúe escalando.
Miriam Reyes desafía la narrativa complaciente y nos enfrenta con una pregunta sencilla: si no es la tierra, ¿qué sociedad estamos dejando caer y con qué consecuencias reales?