Minería ilegal en Bolívar: Desmantelar sin estrategia solo cambiará dueños
Minería ilegal en Bolívar no se combate con parches
Lisa Henrito, defensora de derechos humanos y voz indígena pemón, alerta que desmontar la minería ilegal de forma abrupta es un error que ignora cómo se consolidó una economía dependiente en la región.
Una crisis económica moldeó la realidad
La minería ilegal no es un problema aislado ni reciente. Miles de personas migraron hacia esta actividad ante la falta de opciones y la recesión económica. Henrito señala que sacar a mineros por la fuerza solo genera más conflictos, porque el sistema que impulsa esta dependencia sigue intacto.
Control criminal y economía de supervivencia
En las minas de Bolívar operan al menos tres grupos bien definidos: organizaciones criminales que dominan el negocio, colaboradores que sobreviven bajo su control, y mineros desplazados buscando sustento. Desmontar esta red exige ir de arriba hacia abajo, o simplemente se sustituirán los dueños actuales por otros.
El nuevo rostro de la economía regional
La minería desplazó actividades tradicionales. Hoy, el oro es moneda corriente y muchas familias dependen de esta actividad para subsistir. La comunidad pemón, con conocimiento ancestral de los yacimientos, nunca fomentó una explotación masiva.
Consecuencias ambientales y sociales silenciadas
Desde 2016, los impactos negativos son visibles: contaminación de ríos, destrucción de ecosistemas y aumento del paludismo. Los jóvenes indígenas adoptan conductas violentas y consumo de drogas relacionadas con los grupos criminales. Mujeres cargan con el sostén familiar en condiciones precarias y enfrentan enfermedades vinculadas al estrés.
¿Qué sigue si no hay un plan integral?
Henrito exige control riguroso y explotación responsable, concentrando la actividad en zonas ya intervenidas para evitar la expansión. Sin esto, la minería ilegal seguirá siendo un problema sin resolver que afecta economía, seguridad y tejido social.
Contexto internacional y cooperación
Recientemente, un operativo conjunto entre Estados Unidos y Venezuela eliminó a Héctor Guerrero, líder del Tren de Aragua en Bolívar, mostrando que el combate tiene que involucrar coordinación internacional. Pero, sin cambios estratégicos internos, nada cambia realmente.
La pregunta que nadie responde: ¿Están preparados los sectores políticos para asumir que la minería ilegal es mucho más que un problema criminal y actuar en consecuencia?