Militares con fusiles y sin palas: civiles exigen acción tras terremotos en La Guaira
Militares bloquean rescate en La Guaira mientras civiles exigen ayuda tangible
En plena crisis tras los terremotos del 24 de junio, voluntarios civiles en Caraballeda, La Guaira, chocaron con un contingente militar que limitaba el acceso a zonas de edificios desplomados.
“Aquí hay más fusiles que palas”, denunció un rescatista, señalando la paradójica presencia armada en vez de herramientas de salvamento.
Una falla de prioridades que evidencia una Guardia Nacional fuera de contexto
Los militares estaban en esa zona con un dispositivo de vigilancia que impidió a los civiles acercarse a los escombros. La pregunta que quedó al aire: ¿por qué un operativo de seguridad en vez de uno de rescate?
Ciudadanos cuestionaron el papel de la Fuerza Armada Nacional en una situación que exige respuesta inmediata, no control armado. “¿Para qué trajeron armamento? Traigan palas y picos. No estamos en guerra, estamos en una emergencia”, dijeron en un video que ya circula con fuerza.
Esto cambia el escenario: las fuerzas armadas están fallando en una de sus funciones básicas
Mientras que más de 20 delegaciones internacionales y ciudadanos se juegan la vida buscando sobrevivientes, la seguridad militar se retrata con sus prioridades fuera de lugar. La labor de salvamento, reflejada en la voluntad civil, contrasta con un ejército que parece enfocado en controlar, no en salvar.
¿Qué viene?
Si esta dinámica persiste, la crisis humanitaria en Venezuela se agravará por la ineficaz actuación de las fuerzas de seguridad. La indignación civil puede crecer y romper la frágil calma social. Más aún, la reputación internacional del país sufre cuando la población organizada queda sola frente a la tragedia.
La pregunta sigue latente: ¿están preparados los militares para adaptarse a emergencias reales o su rol seguirá siendo un obstáculo?