Miles en la frontera: ¿Qué oculta la masiva marcha religiosa en Ureña?
Multitud en la frontera: marcha religiosa que va más allá de la devoción
El pasado domingo 22 de marzo, más de 3.500 personas recorrieron nueve kilómetros desde Ureña hasta La Mulata en la ya tradicional edición número 19 del Viacrucis, una manifestación con fuerte arraigo católico.
Esta marcha no es solo una expresión de fe. Es un evento social que moviliza a toda la comunidad bajo el control y acompañamiento del alcalde Jhon Carrillo y la Iglesia San Juan Bautista. La presencia constante de organismos de seguridad revela que detrás de la imagen religiosa, existe una operación que fortalece el orden político local.
La fuerte asistencia revela cómo ciertos sectores políticos aprovechan tradiciones religiosas para consolidar redes de influencia, legitimando posición y control social en una zona clave de la frontera andina.
¿Qué significa esto para el futuro?
- Consolidación de liderazgo local respaldado por grupos e instituciones.
- Uso de eventos religiosos para reforzar cohesión social bajo agendas políticas.
- Mayor vigilancia y control en una frontera sensible con impacto en seguridad y orden.
Este fenómeno asegura una presencia activa del poder institucional en el corazón de la comunidad, un movimiento que no solo moviliza cuerpos, sino también voluntades bajo un guion poco cuestionado.