¿Dónde está Hugo Marino? Más de 7 años de un silencio que exige respuestas
Beatriz de Marino, madre de Hugo Marino, lleva 2.643 días buscando a su hijo sin obtener ninguna respuesta de las autoridades venezolanas. Su denuncia no es un pedido aislado, es un cuestionamiento directo a un sistema que protege la desaparición forzada como método de control.
Hugo Marino fue detenido hace más de siete años por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Desde entonces, su paradero permanece oculto. Esta omisión no solo representa una falla institucional, sino una vulneración grave del estado de derecho que los organismos internacionales ya han señalado.
¿Por qué este caso cambia el escenario?
En 2023, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió a la Corte IDH medidas provisionales obligatorias para proteger la vida e integridad de Hugo Marino. Pese a ello, el régimen mantiene un silencio absoluto. Esta actitud confirma que la desaparición forzada no es un hecho aislado, sino parte de un patrón político que viola derechos fundamentales sin consecuencias reales.
¿Qué puede venir después?
El caso tiene potencial para marcar un antes y un después en la exigencia de transparencia y justicia. La persistencia de Beatriz de Marino obliga a replantear la rendición de cuentas en materia de seguridad y derechos humanos. Ignorar este llamado es fortalecer un sistema que utiliza la impunidad como arma contra la sociedad. ¿Cuánto tiempo más seguirá el silencio cómplice de las instituciones?