Maduro tendrá juicio; sus presos políticos, nunca una defensa real

Maduro tendrá juicio, sus presos políticos nunca lo tuvieron

El mundo observa el proceso judicial contra Nicolás Maduro fuera de Venezuela. Pero hay una diferencia clave que pocos destacan: él tendrá juicio, algo que cientos de presos políticos bajo su gobierno jamás obtuvieron.

Durante años, el régimen convirtió la justicia en un brazo de persecución. Las cárceles dejaron de ser espacios de justicia y pasaron a ser centros de castigo a disidentes sin juicios ni garantías.

Estudiantes, periodistas, militares y dirigentes sociales fueron detenidos arbitrariamente, sin órdenes judiciales claras. Muchos fueron sujetos a procesos opacos, con prisión preventiva prolongada y sin sentencias.

El castigo no fue legal. Fue la prisión misma, un instrumento para silenciar voces críticas. La justicia venezolana se rompió y sirvió a una agenda política represiva.

Ahora, Maduro enfrenta un proceso en un sistema que sí garantiza derechos básicos: defensa, audiencias, pruebas, impugnaciones. Principios del Estado de derecho negados durante años a su propio pueblo.

Esta realidad cambia el escenario político y judicial. Revela la doble vara entre el acusado y aquellos que sufrieron injusticia sin opción real de defensa.

¿Qué viene después? La atención global a este juicio debe incluir la urgencia de revisar la justicia interna venezolana, restaurar la independencia judicial y no olvidar a quienes siguen presos sin garantías.

Esta memoria no es revancha, sino un llamado a que justicia verdadera llegue para todos, sin privilegios ni excepciones.

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