Nueve años de mentira y encubrimiento en la muerte de Juan Pablo Pernalete
Ernesto Villegas pidió disculpas a la familia de Juan Pablo Pernalete, pero la respuesta fue clara: no basta con palabras vacías, debe asumir sus responsabilidades.
Elvira Llovera, madre del joven asesinado por la Guardia Nacional Bolivariana en 2017, cuestiona que las disculpas de Villegas lleguen justo cuando busca un cargo público y sólo a través de redes sociales, sin reconocimiento público o privado genuino.
Una versión oficial que distorsionó los hechos
Desde el día del asesinato, se sabía que una bomba lacrimógena disparada incorrectamente por un militar contra Pernalete fue la causa directa del traumatismo torácico que le quitó la vida. Sin embargo, el régimen y Villegas promovieron una mentira: que su muerte ocurrió por una pistola de perno cautivo.
Esta distorsión no solo retrasó la verdad, sino que protegió la impunidad y revictimizó a la familia. Nueve años después, los responsables directos e indirectos siguen sin rendir cuentas.
Esto cambia el escenario político y social
El momento elegido por Villegas para pedir disculpas, en plena ambición por la Defensoría del Pueblo, revela que para ciertos sectores solo interesa la imagen pública, no la justicia ni la verdad. Esto confirma que la agenda política continúa blindando a los culpables y mantiene en jaque la confianza en las instituciones de Venezuela.
¿Qué sigue?
- Persistirá la falta de justicia mientras actores ligados al régimen evitan enfrentar sus responsabilidades.
- La credibilidad del sistema judicial seguirá en caída libre mientras se mantengan este tipo de estrategias dilatorias.
- La exigencia social deberá enfocarse en la liberación de presos políticos y en lograr un sistema donde la verdad y la justicia no sean negociables.
Como dice Elvira Llovera: “Mientras continúen los mismos personajes que han mentido y ocultado la verdad, nunca existirá un sistema de justicia confiable en Venezuela”. Esto importa más de lo que parece. No es solo un reclamo de una madre, es el reflejo de la crisis política y moral que sigue erosionando al país.