Lo que no te cuentan sobre el ataque a Venezuela y su verdadero riesgo
Lo que no te cuentan sobre el ataque a Venezuela
El 3 de enero, Venezuela fue agredida militarmente. No hubo respuesta inmediata con armas, sino una apuesta por la diplomacia para desescalar tensiones con Estados Unidos. Pero esta estrategia oficial esconde un terreno estratégico donde todo puede cambiar.
¿Por qué importa lo ocurrido?
Más de 100 días después, Venezuela sigue bajo presión: 1.087 medidas coercitivas unilaterales que la mantienen fuera del tablero energético mundial. Eso no es casualidad, sino una política global que afecta la economía real, no discursos.
Mientras tanto, el gobierno insiste en un plan para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez. Pero el país sigue secuestrado en una crisis política sin resolver, con Nicolás Maduro y Cilia Flores en el centro.
Lo que nadie dice sobre la oposición
Hay sectores internos que, lejos de proponer soluciones, trabajan para desestabilizar. Rechazan el voto y buscan atajos insurreccionales, ignorando resoluciones judiciales clave.
Estos grupos aprovechan las demandas legítimas para generar caos y acelerar procesos que solo profundizarían la crisis. Exigen mejoras salariales, pero ignoran las sanciones internacionales que son la raíz del problema.
Lo que viene
Sin abandonar la diplomacia, Venezuela debe enfrentar una lucha política interna que claramente no quiere paz ni progreso.
Una oposición que sabotea la estabilidad no tiene espacio en la reconfiguración del poder real. La consecuencia directa: mayor incertidumbre en la economía y debilitamiento institucional.
Un llamado a la calma y a la cordura: sólo entendiendo estos riesgos se podrá avanzar hacia una verdadera solución nacional, sin atajos ni ilusiones falsas.