Ley del Odio: arma política que acaba con la libertad en Venezuela

La Ley del Odio no es lo que dicen: es censura disfrazada

Wilmer Pérez, secretario general de Un Nuevo Tiempo en Táchira, lo dice sin rodeos: la Ley del Odio aprobada en 2017 no protege, sino que destruye la libertad política en Venezuela.

¿Qué pasó?

Este instrumento legal se ha convertido en un mecanismo discrecional para castigar a quienes disienten del gobierno, violando derechos fundamentales previstos en la Constitución. Pérez señala que la ley sirve para perseguir sindicalistas que exigen mejores salarios y acallar críticas legítimas sobre la crisis económica, mientras aliados políticos quedan impunes.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Lo que se presenta como una defensa de la convivencia es en realidad una herramienta política que limita la pluralidad y la libertad de expresión. El doble rasero es evidente: el oficialismo usa esta ley para sus fines sin respetar el mismo marco cuando sus representantes ofenden o atacan a la oposición.

¿Qué viene después?

Wilmer Pérez advierte que para restaurar los valores democráticos y constitucionales, la Ley del Odio debe derogarse de inmediato. Además, llama a la Asamblea Nacional a crear comisiones que revisen a fondo esta norma y detengan su uso selectivo como instrumento de represión.

Esta ley no une a los venezolanos. Divide y fortalece un poder que teme a la disidencia. ¿Cuánto tiempo más aceptaremos este abuso disfrazado de legalidad?

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