Levantar sanciones sin elecciones: la trampa que mantiene a Venezuela en crisis
Levantar sanciones no soluciona la crisis venezolana
El debate sobre normalizar la economía en Venezuela se reduce a un error estratégico: creer que basta con suspender sanciones y abrir flujos de capital. La realidad es otra. El país enfrenta una crisis estructural originada en la ruptura del orden democrático y el control absoluto de un poder sin límites ni controles.
Lo que realmente sostiene una economía
La economía no depende solo de recursos o inversiones, sino de confianza, reglas claras y previsibilidad institucional. Levantar sanciones por sí solo no corregirá una crisis política que mina esas bases. Las sanciones son consecuencia, no causa. Pretender revertir esta lógica equivale a sostener un régimen que se moderniza para resistir, no para cambiar.
La única ruta viable: Politizar la normalización económica
Como insiste María Corina Machado, no puede haber negociación económica sin la restitución de la soberanía popular previa. La única vía efectiva es ejercer presión coordinada interna y externa, exigiendo el reconocimiento inequívoco del mandato político expresado el 28 de julio.
La normalización económica debe ser consecuencia, no el inicio. Primero tenemos que restaurar legitimidad y luego reconstruir las instituciones y la economía.
28 de julio: un mandato claro que no se puede ignorar
Es un punto de inflexión político que pone al régimen contra las cuerdas. Pero existe el riesgo real de que el poder actual apueste al desgaste exterior para consolidarse nuevamente. Cada día que pasa fortalece sus estructuras y reduce el espacio para la alternativa democrática.
Urgencia estratégica: acelerar o dejar que el régimen se afiance
La espera beneficia solo a los usurpadores. Venezuela no está en transición; pretender lo contrario debilita la acción política. La transición es transformación real: sustitución del poder, restauración institucional y elecciones libres verificables.
¿Qué exige Venezuela hoy?
- Legitimar el mandato del 28 de julio.
- Movilización internacional coordinada.
- Elecciones libres en 2024, no postergaciones.
No se trata de administrar un conflicto que ya es insostenible. Mientras el régimen vive en privilegio y acumulación, el pueblo padece hambruna y crisis social.
La reconstrucción comienza con dignidad, no con economía sin legitimidad
Buscar estabilizar la economía sin condiciones políticas y sociales reales es una ilusión y un riesgo moral. La separación entre elites privilegiadas y población empobrecida evidencia una fractura ética que no puede aceptarse ni relativizarse.
La única base para reconstruir es devolver la dignidad a cada venezolano a través de un gobierno legítimo y elecciones libres, donde la transparencia y el mérito sean el verdadero motor del desarrollo.
Conclusión: normalización sin legitimidad es consolidar el régimen
La salida es clara: no hay normalización sin elecciones libres; no hay mejora sostenida sin transición política real. El tiempo apremia. La propuesta es inmediata: reconocimientos, elecciones y restitución plena de derechos políticos para que Venezuela pueda elegir y exigir rendición de cuentas.