¿Libertad económica? No es lo que crees
El gobierno de Estados Unidos lanzó la Licencia General 57, que supuestamente alivia sanciones en Venezuela. Pero la realidad es otra: no es un levantamiento, sino un rediseño del control económico sobre el país.
Lo que realmente cambió
Washington autorizó operaciones con bancos públicos venezolanos y transacciones en dólares. Sin embargo, ese dinero deja de ser libre. Ahora cada movimiento financiero debe pasar por un filtro: la aprobación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Antonio de la Cruz, experto en la región, lo explica claro: no es una concesión, es un control. El flujo de fondos está condicionado y supervisado internacionalmente, no solo por autoridades venezolanas.
Un poder desplazado
El verdadero control ya no está en cargos políticos o presidentes, sino en equipos técnicos financieros que deciden qué operaciones se aprueban o se rechazan. Incluso empresas como Chevron no vuelven a invertir libremente; siguen una misión específica bajo estricta vigilancia.
Qué significa para Venezuela
De un mercado prohibido, pasamos a un «mercado vigilado». Operar es posible solo si se cumplen rigurosas normas internacionales. El mínimo error puede dejar fuera del sistema financiero a cualquier actor.
Lo más grave es que el capital que llega no busca oportunidades, sino cumplir normas: no es capital valiente, es capital disciplinado.
El futuro inmediato
Este modelo consolidará una economía bajo un control estrecho, donde la soberanía financiera es limitada y la dependencia externa, reforzada. La ilusión de apertura económica desvanece: es un sistema diseñado para administrar acceso, no para permitir libertad económica real.