La ópera venezolana que desnuda la realidad social y rompe tabúes
¿Una ópera que se ríe de Adán y de nosotros?
Entre el 8 y 9 de noviembre de 2025, en Mérida, se estrenó «La Torta que puso Adán», una ópera bufona venezolana que rompe esquemas. Compuesta por Gregory Pino con texto de Aquiles Nazoa, esta obra no es un entretenimiento cualquiera, sino un reflejo directo de nuestra sociedad y cultura.
Lo que pasó y por qué importa
En lugar de la solemnidad habitual, la ópera retrata la creación del mundo con ritmos autóctonos: Dios es un bambuco, Eva se presenta al son de un vals, y el Arcángel Miguel aparece con merengue venezolano. La trama critica y satiriza un relato clásico con humor mordaz, usando lenguaje popular y cargado de referencias locales. «Poner la torta» aquí no es trivial, significa un error grave que causa caos. Nada de lecturas superficiales.
Este estreno cambia el escenario cultural venezolano
Mientras las grandes urbes enfrentan violencia creciente, la audiencia exige escapar de tragedias reales y prefieren este tipo de óperas cómicas que además funcionan como crítica social. La puesta en escena, sencilla pero efectiva, revive la tradición de la ópera bufona, muy popular en América Latina durante el siglo XIX, pero la coloca en el centro del debate cultural contemporáneo.
Lo que viene: ¿más contenido local y menos imposiciones?
Este éxito apunta a una nueva ola donde la cultura nacional se apodera de sus relatos y ritmos en formatos populares, dejando atrás las propuestas lejanas o intelectualmente inaccesibles que han predominado. Si «La Torta que puso Adán» logra llegar a otros centros culturales como San Cristóbal, podría marcar el regreso de una narrativa propia que combine entretenimiento, crítica social y conexión directa con el público real.
Esto no es solo una ópera. Es una llamada de atención: la cultura venezolana puede y debe ser protagonista en su propio escenario, sin dejarse imponerse por agendas foráneas o discursos ajenos a nuestra realidad.