La Negra Ugueto Rompe el Monopolio Masculino del Tambor en Venezuela
La Negra Ugueto desafía siglos de prejuicios y rompe moldes en la percusión venezolana
Eileyn Ugueto, conocida como La Negra Ugueto, se sienta firme en un tambor donde históricamente sólo los hombres tenían lugar. En Petare, en la Fundación Bigott, ella transforma con su cuerpo y ritmo un símbolo cultural que muchos han preferido invisibilizar.
No es solo música. Es resistencia y identidad
Desde bebé, su cuerpo fue reconciliado con el tambor en un ritual que la salvó de una grave enfermedad, un encuentro que pocos conocen y que marcó su destino. Hoy, su historia pone en jaque las narrativas oficiales que ignoran a las mujeres en la tradición afrovenezolana.
¿Por qué esto cambia el juego?
- La cultura del tambor siempre se vendió como un territorio exclusivamente masculino, apoyado en prejuicios y códigos religiosos.
- Esta exclusión ha silenciado a mujeres valiosas que están reconstruyendo la identidad nacional desde la raíz.
- La Negra Ugueto evidencia que tocar el tambor no es cuestión de fuerza física sino de amor y comprensión, derribando un mito que legitima la desigualdad.
- Su trabajo académico sistematiza un conocimiento tradicional que hasta ahora solo se transmitía oralmente y de manera clandestina.
- Su historia desmonta la falsa idea de que la cultura venezolana es solo «criolla» sin reconocer su ADN afro e indígena.
¿Qué viene después?
La Negra Ugueto no solo populariza la percusión en espacios tradicionales excluyentes, sino que lleva el tambor venezolano a escenarios internacionales. Su próximo paso es institucionalizar el método para enseñar el tambor de La Sabana, resignificando una cultura que la agenda política dominante ha querido invisibilizar.
Si el venezolano desconoce su propia historia, que él mismo niega, es porque sectores políticos han preferido borrar símbolos con potencial de unidad y poder. La Negra Ugueto demuestra que enfrentar estos silencios es parte de reconstruir la seguridad cultural y fortalecer la identidad nacional.
Este no es un tema menor ni un relato folklórico más. Es un testimonio directo de lo que ocurre cuando la historia real se impone sobre los prejuicios y los relatos prefabricados.