La Natación en Táchira: Cómo un Club Resiste la Crisis y Forma Campeones

Olvidada por las autoridades, la natación lucha por sobrevivir en Táchira

Desde 1995, la escuela de natación de Puente Real, en San Cristóbal, enfrenta cierres, falta de recursos y décadas de abandono. Pero detrás de esa aparente calma, Humberto Galviz sostiene un proyecto que ha llevado a sus atletas hasta la selección nacional.

Un arranque en la adversidad

Originaria de una piscina en ruinas, antes propiedad del INAM, la escuela fue revivida cuando el Instituto del Deporte Tachirense decidió contratar instructores. Galviz, exnadador y licenciado en deporte, tomó las riendas. Apenas 20 alumnos al inicio, hoy un club con representación nacional.

El mérito de formarse contra la corriente

Entrenando en una piscina minúscula de 15 metros, Galviz llevó a sus atletas a entrenar en cuerpos abiertos, superando limitaciones técnicas y económicas. Wilder Carreño, formado desde los cinco años, se convirtió en campeón sudamericano y emblema de esta resistencia deportiva.

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Los costos para competir han paralizado el ascenso del club. Sin apoyo estatal para inscripciones o gastos mínimos, el cuidado del proyecto quedó en manos de la escuelita comunitaria. La ausencia de productos químicos llevó al cierre masivo de piscinas, forzando una logística de insumos desde Colombia, y la pandemia durante dos años no ayudó.

Deporte comunitario frente al discurso elitista

Contrario al estigma de que nadar es para pocos, este club se sostiene gracias a rifas y aportes de padres. Así logran competir y vestir al equipo con recursos propios. La autogestión cubre lo que el sistema ignora.

¿Qué implica todo esto para el deporte y la sociedad?

Más que rendimiento, Galviz exige que la natación sea materia obligatoria en escuelas públicas. Un llamado a la formación básica en seguridad acuática y salud. Mientras tanto, su piscina sigue abierta, formadora de hábitos, disciplina y esperanzas para niños en un país donde la infraestructura y el apoyo institucional no llegan.

Este no es solo un club que nada. Es una resistencia silenciosa contra la desidia oficial. ¿Cuántas iniciativas como esta están en riesgo de desaparecer sin que nadie lo note?

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