La muerte de Navas desnuda el colapso judicial y la crisis económica en Venezuela
Muerte de Carmen Teresa Navas: un grave síntoma del colapso judicial
La muerte de Carmen Teresa Navas en prisión y la negligencia que rodeó su caso no son incidentes aislados. Son la radiografía de un sistema judicial venezolano que no funciona y que hoy pide cambios urgentes.
Simón Calzadilla, secretario general del Movimiento Por Venezuela, denuncia que su causa estuvo abierta en tribunales como si estuviera viva, mientras fiscalía y defensores permanecieron inertes. Esto expone la profunda deformación en el aparato judicial y penitenciario.
¿Por qué este caso cambia el escenario político y judicial?
Porque pone en evidencia que el TSJ, en su conformación actual, es un reflejo de repartición política, no de mérito ni Constitución. Calzadilla advierte que la selección de nuevos magistrados debe hacerse con base en la Constitución y legitimidad, no en cuotas partidistas.
Este es el primer paso para rescatar la confianza, transformar el sistema judicial y honrar a las víctimas de esta crisis.
El Banco Central de Venezuela: ¿quién controla la economía?
La tragedia judicial se mezcla con el desastre económico. Calzadilla denuncia que el BCV opera sin transparencia, con un control de cambio viciado y corrupción que mantiene la hiperinflación sin controles claros.
- En las últimas semanas, se vendieron más de 1.400 millones de dólares a un precio que nadie explica.
- La brecha cambiaria sigue ampliándose, alimentando el descontrol y la corrupción.
- El BCV perdió su autonomía y capacidad técnica, dejando a la economía en manos de decisiones arbitrarias.
Comparado con países vecinos, el Banco Central venezonalo es un ejemplo de cómo la política destruye instituciones clave y condena a la nación a la ruina.
¿Qué viene después?
Si no hay voluntad real de ajustar la selección de jueces y poner al BCV bajo criterios técnicos claros, la crisis se profundizará.
La tragedia de Navas debe ser un llamado a romper con la impunidad institucional y abrir el camino para una justicia y economía responsable.
Venezuela no puede seguir pagando el precio de gobiernos que juegan con instituciones fundamentales mientras la gente sufre.