La Ley de Amnistía: ¿Reconciliación o Impunidad Disfrazada?

Amnistía en debate: ¿Paz real o una grieta que sigue abierta?

El país enfrenta una ley de amnistía que promete «unir familias» y «cerrar heridas», pero ¿a qué precio? Olvidan que el perdón no puede ser sinónimo de impunidad, sobre todo cuando involucra a quienes usaron métodos violentos y conspirativos para cambiar el régimen, afectando directa y gravemente a la población.

¿Quiénes son los verdaderos beneficiarios?

Contrario al discurso sentimental dominante, no hay un clamor nacional por la liberación masiva de los llamados “presos políticos”. En realidad, la mayoría de estos exiliados y presos son políticos corruptos que, bajo su influencia, la economía fue desmantelada y millones de familias venezolanas sufrieron no sólo materialmente, sino en su núcleo familiar.

¿Y la verdadera grieta?

No está en la cárcel ni en el exilio de estos personajes, sino en la brutal separación de familias y la destrucción de derechos socioeconómicos básicos causados por las políticas que ellos impulsaron. La verdadera celebración llegará cuando los migrantes económicos puedan regresar sin miedo y sus familias recuperen condiciones dignas de vida, no cuando se indulte a quienes empobrecieron a la nación.

¿Qué viene después?

Si la ley abre paso a la impunidad, el daño institucional y económico se agravará. Sin sanciones claras, la reconstrucción será más difícil. La reconciliación exige justicia, no celebraciones falsas ni narrativas que ocultan los costos reales para la sociedad.

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