La Gran Mentira de las Encuestas en las Presidenciales Colombianas

¿Qué paso con las encuestas en las presidenciales colombianas?

Las firmas encargadas de medir la opinión pública quedaron a la deriva. Ninguna logró predecir correctamente quién ganaría ni captó la cercanía de los candidatos. La expectativa fue rota por los números reales: Abelardo de la Espriella triunfó con un 43,7%, mientras Iván Cepeda alcanzó un 40,9%.

Esto no es un error técnico menor

La mayoría de las encuestadoras cometieron el mismo fallo: ignoraron la polarización real del electorado y vendieron una narrativa cómoda que no se sostuvo frente a las urnas. Solo AtlasIntel logró aproximarse a la cifra, pero incluso ellos fallaron en el análisis del escenario, presentándolo como un empate técnico sin destacar que la disputa será a muerte en segunda vuelta.

¿Qué implica para Colombia?

  • El desprestigio de las encuestas afecta la confianza en las instituciones que deberían dar certezas.
  • El error abre la puerta a que se impongan agendas políticas basadas en datos distorsionados.
  • La realidad electoral indica una nación dividida y preparada para una contienda decisiva, no para interpretaciones tibias y simplistas.

El cambio es palpable. Lo que vino no fue un desacierto casual, sino la señal clara de que las reglas del juego político están siendo reescritas. El verdadero desafío será cómo enfrentar esta nueva realidad sin más narrativas al servicio de ciertos grupos. La segunda vuelta será la prueba definitiva.

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