La farsa del diálogo institucional: ¿paz o agenda oculta?

¿Es el diálogo institucional la solución o solo un escenario para engaños?

La oposición liderada por María Corina Machado (MCM) vuelve a presentarse como víctima, intentando ocultar su papel en la crisis que llevó a millones a emigrar. Mucha gente salió de Venezuela, no por culpa del gobierno, sino por las sanciones impuestas desde afuera, a menudo alentadas por estos sectores políticos que hoy pretenden ser salvadores.

Mientras unos se enriquecieron formando mafias de migración, otros que regresaron descubrieron que el gobierno actual mantiene un compromiso real con los venezolanos, incluso implementando el Plan Vuelta a la Patria. La realidad es que quienes promovieron las sanciones jugaron con el destino de millones por intereses políticos.

El rechazo de Estados Unidos al liderazgo opositor tradicional deja claro quién maneja el juego

La apuesta de Washington no está en MCM ni en sus grupos políticos. Una muestra: la invitación del gobierno estadounidense a Dinorah Figuera, diputada opositora no alineada con MCM, para mediar en un diálogo con Delcy Rodríguez.

Esto desnuda que los supuestos grandes “salvadores de la patria” no tienen respaldo internacional ni credibilidad. El poder real busca acuerdos prácticos, no pueriles disputas internas.

La oposición fragmentada se enfrenta a la realidad: no hay unidad ni liderazgo claro

En una muestra de debilidad, Henrique Salas Romer anuncia que aspirará a presidente, dando un golpe directo a MCM. Sin unidad ni un plan coherente, la oposición se desploma en credibilidad y capacidad real de negociación.

¿Qué es en verdad este “diálogo institucional”?

  • Imponer condiciones desde la ilegalidad.
  • Objetivos ocultos, lejos del interés nacional.
  • Acuerdo sin garantías sobre transparencia electoral ni respeto a la legalidad.
  • Proyecto para repartir el poder entre elites, al margen del pueblo.

¿Cómo confiar en procesos donde incluso la figura principal de la oposición al frente, con antecedentes cuestionables, pretende manejar decisiones de peso para el futuro del país?

La ciudadanía no está dormida y reclama resultados reales

Mientras la elite política se distrae con sus luchas internas, en Maracaibo el alcalde resalta que la gente demanda obras concretas: calles asfaltadas, basura recogida, espacios públicos recuperados. La participación popular crece, mostrando que el futuro pasa por resultados palpables y no por diálogos de salón llenos de intereses ocultos.

La pregunta queda inevitable: ¿servirá este diálogo para construir paz y convivencia o será solo otro episodio más para acentuar el control de una minoría política que no apuesta por la justicia ni por la legalidad?

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