La democracia en retroceso: solo 7% vive en democracia real en 2025

Democracia en caída libre

Un informe del Instituto V-Dem que analiza 202 países concluye que la democracia real retrocedió al nivel de 1978. La «tercera ola de democratización» que comenzó en 1974 se deshilacha rápido.

¿Qué pasó?

  • 92 países son autocracias, 87 democracias.
  • El 74% de la población mundial (6.000 millones) vive bajo gobiernos autoritarios.
  • Solo el 7% vive en democracias liberales plenas, mínimo histórico en más de cinco décadas.
  • 44 países están en proceso activo de autocratización, casi cuatro veces más que en 2005.

¿Por qué cambia todo?

No es una anomalía pasajera: es una tendencia estructural y global. Las democracias tradicionales retroceden, transiciones del siglo XX colapsan y regímenes autocráticos se endurecen.

El proceso de autocratización ya no ocurre con golpes, sino capturando las instituciones claves: especialmente los organismos de gestión electoral, cuya independencia se pierde en más de 25 países.

¿Qué consecuencias concretas enfrentarán?

  • Elecciones cada vez menos libres y justas: en 2025 solo 7 países mejoraron calidad electoral, mientras 22 la empeoraron.
  • Intimidación gubernamental e irregularidades electorales se incrementan.
  • Libertad de expresión, pilar esencial de democracia, se deteriora en 44 países, dificultando elecciones genuinas.
  • Subordinación de organismos electorales al poder ejecutivo y criminalización de vigilancia electoral ponen en jaque la integridad.

El caso América Latina

La región es la segunda más democrática por población, pero con graves fisuras:

  • Brasil, Guatemala y Bolivia revierten autocratización, aunque con riesgos fuertes de polarización y presión institucional.
  • Argentina, México, Nicaragua, El Salvador, Haití y Perú avanzan en procesos claros de autocratización.
  • El Salvador destaca como autocracia electoral: elecciones sí, pero sin independencia real. La eliminación de límites de reelección es un ejemplo.
  • México pasa a “autocracia electoral gris” por reformas que ponen en jaque la independencia judicial y fragilizan el sistema electoral.

¿Qué no te cuentan?

La presencia de elecciones no implica democracia. El electoralismo moderno dice que votar basta cuando en realidad se trata de una fachada para erosionar sistemas desde dentro.

Fortalecer la independencia electoral, la libertad de prensa y la institucionalidad no es un lujo político: son requisitos indispensables para una competencia limpia y legítima.

Si ignoramos esta crisis estructural, el resultado será una democracia vacía, sin control ni garantías reales. ¿Cuánto tiempo más podemos permitir este retroceso?

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