La cruda verdad que el cine venezolano no quiere mostrar de Caracas
Caracas sigue atrapada en la noche, aunque nadie quiera verlo
La nueva película Aún es de noche en Caracas no es solo cine, es una radiografía brutal de la Venezuela que los discursos oficiales ocultan. La historia de una joven escritora que huye tras las protestas de 2017 resume una realidad de agresividad, opresión y saqueo institucional.
Lo que ocurre detrás del telón
Rodada casi en su totalidad fuera de Venezuela, esta película muestra a una Caracas quebrada, dominada por abusos de poder y castigos selectivos a quienes se atreven a disentir. La protagonista debe esconderse para sobrevivir, víctima de un sistema que se quedó solo con los frutos de la revolución y dejó a la mayoría en la miseria y el miedo.
Por qué esto cambia todo
Lejos de un discurso maniqueo, Aún es de noche en Caracas revela que la crisis venezolana no es solo política, sino el colapso de instituciones, la pérdida de valores y la muerte de una clase media que no ve futuro. Aunque algunos personajes secundarios quedan planos —una omisión típica en producciones sobre el conflicto— no se puede negar que esta película rompe con la narrativa complaciente y censurada que domina en Venezuela.
Qué viene después
El cine venezolano en el exterior ya no será un mero refugio para quejarse: será un documento donde se confrontan los ecos del pasado y la urgencia de una reforma real. La diáspora, con sus limitaciones, pone sobre la mesa verdades incómodas que la clase política local busca perpetuar en la oscuridad. ¿Estamos listos para dejar de lado la amnesia y enfrentar la deformación cultural y moral que nos ha dejado esta década perdida?