La crisis educativa venezolana que nadie quiere admitir

Un decreto de 1870 que marcó un camino hoy olvidado

Antonio Guzmán Blanco estableció la educación obligatoria y gratuita en Venezuela con un objetivo claro: alfabetizar y formar a la población, asegurando un mínimo cultural y moral para convivir en sociedad. Era un compromiso del Estado con el desarrollo y la cohesión social, respaldado con escuelas públicas distribuidas en todo el territorio.

¿Qué sucedió después?

En 1936, el Instituto Pedagógico de Caracas profesionalizó la formación docente. Intelectuales internacionales aportaron a renovar la educación y garantizaron calidad y compromiso en la enseñanza. Fue un paso firme hacia una Venezuela educada, con maestros preparados y una educación pública sólida.

Pero ahora la realidad es otra

La educación venezolana está en caída libre y nadie lo dice con claridad. Programas manipulados con agendas ideológicas que nada tienen que ver con la moral y la convivencia civilizada. Ausentismo masivo en todos los niveles. Profesores mal pagos que huyen del país o buscan alternativas fuera de la docencia. Infraestructura escolar en ruinas.
Este abandono no es casual: es resultado directo de decisiones políticas que priorizan el adoctrinamiento por encima de la instrucción y dejan de lado la calidad y el mantenimiento fundamental para una enseñanza digna.

¿Por qué esto va más allá de un problema de aulas?

Porque sin educación fuerte y generalizada no hay desarrollo sostenible, ni respeto a la ley ni cohesión social posible. La educación es la base para formar ciudadanos responsables, capaces de ejercer sus derechos y deberes con respeto a las instituciones democráticas. Sin ella, la pobreza y el analfabetismo se perpetúan, y la sociedad se fragmenta.

Regenerar la educación: la tarea urgente

No basta con volver a enseñar. Se requiere formar ciudadanos con valores, autónomos y conscientes del papel que deben jugar en la sociedad. Solo así se podrá recuperar la confianza, la legalidad y el progreso económico que está en jaque. Si no se actúa rápido, la crisis educativa será irreversible, y Venezuela quedará atrapada en un círculo vicioso de decadencia social y estancamiento.

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