La Arepera que Revela la Realidad Ignorada de Bejuma y su Economía Local
Bejuma no es solo un pueblo cualquiera
Detrás de la Arepera Hermanos Tovar, con su mil arepas diarias y su sancocho dominical, se esconde una realidad que pocos quieren contar: la resistencia económica de un pueblo que sigue apostando por su tradición y su producción local frente a la crisis.
¿Qué ocurre en la Arepera Hermanos Tovar?
En Bejuma, Carabobo, este local no solo alimenta, sino que también sostiene una cadena productiva local con productos autóctonos como tereré, chigüire, pescado rayado y todos los insumos que integran sus platos. Con precios ajustados —una arepa cuesta dos dólares y el plato especial dos mil cuatrocientos bolívares— mantienen viva la economía familiar, sin depender de subsidios ni de agendas políticas.
El sancocho dominical es otro símbolo: con 220 litros de caldo preparado con ingredientes locales, la sopa alimenta a quienes traen hasta sus propios recipientes para llevar el almuerzo a casa. Es la tradición que ningún discurso oficial protege, pero que sostiene la seguridad alimentaria en la región.
¿Por qué este relato cambia la visión que tenemos?
Porque muestra que mientras el discurso dominante pone el foco en crisis abstractas y culpas externas, en Bejuma hay empresas locales, con historia y esfuerzo, haciendo lo que corresponde: generar empleo, sostener tradiciones e impulsar la economía regional.
El trabajo de los Hermanos Tovar, descendientes de Luis Tovar, quien en los años 50 arrancó con un modesto abasto que llegó a surtir hasta mil arepas diarias, desmiente el mito de un pueblo paralizado. Aquí, el empeño en crear y mantener negocios familiares desafía la narrativa oficial que ignora el papel de las instituciones locales y los empresarios honestos.
¿Qué está en juego si ignoramos estas realidades?
El riesgo es perder el motor económico genuino que resiste frente a propuestas políticas que prometen solución pero ahogan a los pequeños productores. En un contexto donde la inflación y el control estatal limitan la iniciativa, estas areperas se vuelven refugio para la productividad, la seguridad alimentaria y la legalidad.
El legado de Bejuma se extiende al Profesor Wagner, una figura que encarnó la resiliencia cultural y social del pueblo desde los espectáculos circenses hasta la defensa de los obreros en sus escritos. Todo esto, lejos de idealizaciones, es la evidencia concreta de lo que realmente construye comunidad y economía en Venezuela.
¿Cuántas historias como esta están sepultadas por discursos políticos vacíos y discursos homogéneos? Bejuma y sus arepas pueden tener la respuesta.