La alianza oculta que cambió el destino petrolero y político de Venezuela
¿Qué hay detrás de la alianza entre Ali Moshiri y Delcy Rodríguez?
Ali Moshiri, ex CEO de Chevron en América Latina y aliado inesperado de la CIA, no es solo un ejecutivo petrolero: es la figura clave en la estrategia que mantuvo vivo el control del chavismo sobre la industria petrolera venezolana.
Un acuerdo millonario y un mensaje claro
En 2010, Chevron y Repsol firmaron una inversión de 30.000 millones de dólares para explotar el Bloque Carabobo en la Faja del Orinoco, en pleno gobierno de Hugo Chávez. La orden fue explícita: «Recuerda que la política y los negocios van de la mano», le dijo Chávez a Moshiri, dejando claro que la geopolítica y el petróleo no se separan.
Moshiri, el puente en un régimen hostil
Mientras muchas empresas se retiraban tras la nacionalización petrolera, Chevron eligió mantener sus lazos. Moshiri fue el negociador, el enlace directo con PDVSA y con funcionarios como Delcy Rodríguez, una de las figuras más poderosas del chavismo.
La retirada formal que nunca existió
Su supuesta jubilación en 2017 fue solamente una formalidad. Hasta 2024, Moshiri siguió como asesor y consultor en los asuntos petroleros venezolanos, participando en reuniones estratégicas. ¿Quién tenía el control real? Él, con acceso privilegiado incluso en momentos de hostilidad diplomática.
El informante que redefinió escenarios
Las filtraciones del Wall Street Journal revelan su rol como informante para la CIA. Desde 2019, cuando Estados Unidos cerró su embajada en Caracas, Moshiri se convirtió en una fuente clave para entender lo que ocurría detrás de escenas en Venezuela, un «territorio vedado» para Washington.
Una jugada inesperada: Delcy Rodríguez como futura líder
En secreto, Moshiri propuso a Delcy Rodríguez —no un opositor ni antagonista— como figura para liderar una transición política. Esta teoría fue emitida antes del dramático traslado de Nicolás Maduro a EE.UU. en 2026, cuando su nombramiento como posible administrador de la transición sacudió las expectativas clásicas.
¿Negociaciones previas al cambio?
Informes de 2025 apuntan a contactos discretos entre emisarios estadounidenses y allegados a Delcy y Jorge Rodríguez, explorando el futuro de la industria petrolera. Una evidencia más que el petróleo primó sobre la defensa de principios democráticos en la región.
El plan «día después» ya estaba en marcha
Moshiri, lejos de retirarse, fundó Amos Global Energy para apostar a la recuperación petrolera venezolana, proyectando abrir un mercado que la geopolítica mantenía hermético. La jugada no era azarosa: era una apuesta calculada por la estabilidad energética, no por la democracia.
El petróleo pisotea la democracia
Washington justificó durante años su política en Venezuela con discursos democráticos. El resultado, sin embargo, fue el fortalecimiento de una figura clave del chavismo. Cuando los recursos estratégicos están en juego, los principios simples quedan detrás de objetivos geopolíticos y de seguridad energética.
La convergencia que nadie advierte
- Moshiri: el ejecutivo petrolero con influencia directa en el poder venezolano.
- Delcy Rodríguez: pieza central del chavismo y controladora del sector energético.
- La CIA: observando, informando, influenciando.
El mundo donde negocios, política e inteligencia se entrelazan es el verdadero tablero donde se decide el futuro de naciones como Venezuela. Cuando esos intereses convergen, el destino de un país entero está en juego.