Kast rompe con la jornada de 40 horas: propone extender a 52 en Chile
Kast desafía la ley emblemática de 40 horas y genera rechazo inmediato
El gobierno de José Antonio Kast empuja una reforma que cambia las reglas: extender la jornada laboral hasta 52 horas semanales, rompiendo la reducción a 40 horas impulsada por el anterior gobierno de Gabriel Boric.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, anunció que la propuesta busca flexibilizar el mercado laboral para enfrentar una tasa de desempleo en Chile que alcanzó 9,1%, la más alta en casi cinco años. Sin embargo, la medida no es solo técnica: implica un retroceso en las condiciones laborales y un cambio radical en la forma de computar el horario laboral, que permitirá un promedio anual en lugar de periodos cortos, posicionando a Chile como uno de los países con mayor flexibilidad para jornadas extensas entre las economías OCDE.
Rechazo y alerta de precarización
La iniciativa enfrenta una resistencia fuerte de sectores ligados a la antigua ley y exfuncionarios clave, como Jeannette Jara y Camila Vallejo, quienes advierten que la propuesta puede consagrar jornadas de trabajo de más de 10 horas diarias, erosionando la calidad de vida y precarizando el empleo. Esto es especialmente preocupante en un contexto donde se han perdido más de setenta mil empleos formales desde 2022.
Lo que viene: consolidación de una agenda de cambio profundo
Esta propuesta va de la mano con la megarreforma económica y tributaria que busca reducir impuestos a las empresas y ofrecer garantías impositivas para inversiones millonarias, un paquete que buscará acelerar la reactivación económica pero que ha abierto grietas dentro de la oposición. La aprobación de estas reformas apunta a un escenario donde la flexibilidad laboral y la liberalización impositiva serán la base para enfrentar la crisis del empleo y la desaceleración económica que afecta a Chile.
El reto para el país es claro: ¿está Chile dispuesto a retroceder en derechos laborales bajo la promesa de flexibilización y crecimiento? Esta reforma marca un cambio de rumbo que podría redefinir las reglas del trabajo y el mercado laboral en los próximos años.