James Story advierte: Reconstruir Venezuela exige un Plan a la colombiana

La salida de Maduro no cambia el juego institucional en Venezuela

James Story, exembajador de Estados Unidos en Venezuela, lanzó una alerta que pocos quieren escuchar: sacar a Maduro no es el final del problema, sino apenas el primer paso de una batalla mucho más compleja. Su propuesta, basada en la experiencia del Plan Colombia, busca reconstruir las instituciones de seguridad y justicia que hoy siguen secuestradas por estructuras corruptas.

¿Por qué esto cambia todo?

Story señala que gran parte de Washington ve cualquier avance político en Venezuela como un logro definitivo. Error grave. La realidad es que el régimen caído dejó un aparato intacto: inteligencia, colectivos armados y redes criminales que siguen controlando territorios cruciales. Sin la desarticulación y reconstrucción profunda de estas instituciones, atraer inversión o pacificar el país será imposible.

El ejemplo colombiano le sirve para advertir que esta recuperación demanda paciencia, recursos y un compromiso sostenido. En los 90, Colombia estaba al borde del colapso con violencia extrema y narcotráfico incrustado en el Estado. Aún así, EE.UU. decidió invertir miles de millones y coordinar sectores militares, diplomáticos y económicos para reconstruir desde cero. Resultado: un modelo que ahora debería replicarse en Venezuela.

Lo que viene si no tomamos acción será peor

  • Si no hay una estrategia integral y de largo plazo, los criminales y actores extranjeros tomarán el control bajo un nuevo disfraz.
  • Firmar contratos petroleros no transformará un Estado que sigue sin controles legítimos ni confianza ciudadana.
  • Las elecciones y la estabilidad económica no valen nada si la policía sigue siendo corrupta e ineficaz.

Story cifra la inversión necesaria entre 15 y 20 mil millones de dólares durante al menos una década. Sin ese compromiso, no habrá estabilidad real, sino una tiranía más sofisticada y rentable, con consecuencias geopolíticas y de seguridad que superan incluso al escenario colombiano.

La pregunta que queda es clara: ¿está Estados Unidos dispuesto a acompañar esta reconstrucción o solo busca un resultado rápido que perpetúe el problema?

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