Hospital público en Pakistán: epicentro de un brote oculto de VIH infantil

Niños infectados en masa en un hospital público mientras las autoridades cierran los ojos

En Taunsa, Pakistán, más de 330 niños dieron positivo en VIH en un solo año (2024-2025). Todo apunta al hospital público THQ Taunsa, donde persistieron prácticas inseguras de inyección pese a las advertencias.

La realidad detrás del brote

Una investigación encubierta de BBC Eye documentó jeringuillas reutilizadas, viales contaminados y falta total de higiene en el centro público. Niños recibieron medicamentos del mismo vial, inseguros, incluso meses después de la suspensión del director médico.

El personal inyectaba sin guantes en decenas de ocasiones, a menudo a través de la ropa, violando las normas mínimas de control de infecciones. El personal ignoró protocolos elementales. Las imágenes grabadas revelan una negligencia sistemática.

¿Qué esconden las autoridades?

El gobierno local y la dirección del hospital niegan o minimizan los hechos, calificando la evidencia de “montaje” o “videos antiguos”. Se apunta a clínicas privadas y transfusiones sin control para desviar la atención, mientras el hospital clandestinamente mantiene prácticas que ponen en riesgo a los niños.

Un informe de organizaciones internacionales confirma problemas graves en el hospital, con falta de medicamentos, higiene deficientísima y falta de formación que convierte las inyecciones en armas de contagio.

Consecuencias ignoradas y riesgos reales

  • Más de 300 niños infectados, la mayoría sin que sus madres tengan VIH, descartando transmisión natural.
  • Reutilización de jeringuillas y viales como principal vía de contagio.
  • Presiones sistémicas: escasez de suministros y una cultura que exige inyecciones incluso cuando no son necesarias.
  • El director médico suspendido sigue ejerciendo en centros rurales.
  • El gobierno oculta cifras reales y diluye responsabilidades.

¿Qué viene después?

Sin corrección real y abandono de medidas, este modelo se repetirá en otros hospitales públicos de Pakistán. Más niños serán expuestos a riesgos evitables por falta de control y supervisión estatal.

La salud pública está en juego. ¿Cuánto tiempo queda antes de que el próximo brote se vuelva incontrolable y afecte no solo a Pakistán, sino que se convierta en un problema regional? ¿Quién responderá por tantos niños condenados a tratamientos de por vida por negligencia de un sistema que protege a los responsables más que a las víctimas?

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