González Urrutia exige un Poder Electoral real que no oculte la verdad en Venezuela

El 28 de julio ganamos pese a un árbitro parcial

Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela, dejó claro lo que muchos callan: el Consejo Nacional Electoral (CNE) no es un ente independiente y con ese árbitro no hay democracia real.

En un mensaje directo, afirmó que los resultados de las elecciones presidenciales son incuestionables y que el fraude intentó ocultarlo sin éxito. Sin embargo, la parcialidad del Poder Electoral sigue siendo una amenaza constante para los procesos democráticos.

¿Por qué esto cambia el juego?

Una elección sin un árbitro imparcial es un ritual vacío. Sin transparencia ni rendición de cuentas, el voto se convierte en un instrumento del poder, no en la expresión del pueblo. González Urrutia lo advierte: Venezuela necesita un Poder Electoral con dirigentes designados de forma clara, con participación de la sociedad civil y validación internacional.

Un Poder Electoral que no teme a los resultados es la única garantía para que la voluntad del pueblo se respete y no se manipule. Esta reivindicación abre un debate que no puede ser soslayado por más tiempo.

¿Qué sigue para Venezuela?

  • La presión internacional, encarnada por Estados Unidos y otros países, exige una renovación urgente del Poder Electoral.
  • La comunidad venezolana dentro y fuera del país reclama garantías para votar con transparencia.
  • Sin esas reformas, las elecciones serán solo un intento más del régimen por legitimar su control sin responder a la ciudadanía.

La verdadera reconstrucción democrática pasa por restablecer la independencia de las instituciones que supervisan las elecciones. Sin eso, el sistema sigue al servicio del poder, no del pueblo.

La pregunta que queda abierta es clara: ¿Está dispuesto el régimen a permitir un árbitro electoral que realmente rinda cuentas?

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