El desastre no termina en cifras públicas
El Gobierno confirmó 4.930 muertos tras los sismos del 24 de junio. Más de 16.700 heridos y 35.781 pacientes atendidos. Pero hay más.
21.210 personas siguen atrapadas en campamentos transitorios
En 107 campamentos habilitados, permanecen familias sin acceso a vivienda. 17.907 personas oficialmente sin vivienda. 128.324 familias afectadas y asistidas.
Más de 1.300 réplicas y casi 200 edificios totalmente colapsados
Los sismos de 7.2 y 7.5 dejaron 856 edificios dañados y 190 colapsados. La infraestructura sucumbe y no hay señales claras de reconstrucción rápida.
¿Qué falta por contar detrás del operativo?
- 30.989 efectivos desplegados junto a 31.745 voluntarios y 2.278 socorristas internacionales.
- Distribuidos 10.063 toneladas de alimentos y más de 26 millones de litros de agua.
Pero la logística no puede ocultar la realidad: desarraigo masivo, insuficiencia habitacional y la incertidumbre sobre la reconstrucción real.
¿Estamos ante una crisis humanitaria sin respuestas políticas claras?
El Gobierno ha comunicado números, pero la sociedad ve consecuencias profundas: miles desplazados, ciudades agarradas por la precariedad, y un Estado que solo reporta sin resolver.
Lo que viene exige decisión. No solo ayuda, sino planes claros para reponer hogares y proteger vidas. Sin eso, la emergencia puede convertirse en un problema estructural que pocos quieren afrontar.