Funcionarios vinculados al asesinato de Geraldine Moreno siguen impunes y ascendidos

El Estado protege a quienes dispararon contra civiles en 2014

Ya pasó más de una década desde que Geraldine Moreno fue asesinada durante una protesta en 2014. Su madre, Rosa Orozco, denuncia que la justicia sigue sin llegar y que el Estado no solo ha fallado en castigar a todos los responsables, sino que incluso premia a varios de ellos con ascensos.

¿Cómo es posible que quienes dispararon sigan en funciones públicas?

En una entrevista reciente, Orozco cuestionó que funcionarios señalados por ataques a manifestantes civiles mantengan cargos dentro de instituciones estatales y que algunos hayan sido promovidos. «No es aceptable que te premien por disparar a ciudadanos venezolanos», afirmó.

Esta situación revela una realidad que no se discute: la impunidad y la falta de independencia real en las investigaciones, que impiden conocer la verdad completa sobre lo sucedido en las protestas antigubernamentales.

Un caso emblemático sin cierre definitivo

Geraldine Moreno, joven deportista de 23 años, recibió impactos de perdigones en el rostro por parte de la Guardia Nacional en un operativo para dispersar manifestaciones. Murió días después en el hospital, y su caso se convirtió en un símbolo del uso desmedido de la fuerza estatal.

Aunque algunos responsables fueron sentenciados, la madre insiste en que quedan operadores sin resolver y responsabilidades ocultas. La justicia parcial y la permanencia de estos funcionarios en el aparato estatal evidencian una decisión política: evitar que la verdad se conozca y que se responsabilice a todos.

¿Qué sigue? Más impunidad y desgaste institucional

Si no hay una investigación transparente y una sanción efectiva, el riesgo es que estos hechos se repitan. La falta de acciones reales mina la confianza en las instituciones, socava el Estado de Derecho y desalienta a la sociedad a exigir rendición de cuentas.

Esta no es solo una deuda con Geraldine Moreno, sino con toda Venezuela para evitar que la violencia y la injusticia se institucionalicen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba