Frontera: Las estaciones ACEF rompen el negocio ilegal de gasolina en San Antonio
El fin de los tarantines de gasolina en San Antonio está en marcha
Durante años, los tarantines informales en el eje San Antonio del Táchira – Ureña fueron la principal opción para surtir combustible en la frontera. Sin embargo, la irrupción de las estaciones ACEF (Abastecimiento de Combustible para Exportación Fronteriza) está cambiando radicalmente este escenario.
Qué está pasando en la frontera
En la avenida Venezuela del municipio Bolívar, más de 30 puestos informales vendían gasolina en botellas plásticas, aprovechando las fallas y restricciones en las estaciones de servicio tradicionales. Nelly, una vendedora con más de ocho años en este mercado, confirma una caída significativa en el movimiento de combustible en las últimas semanas.
La clave: el suministro regulado por placa ha llegado a hasta tres turnos diarios y, sobre todo, la apertura de tres estaciones ACEF —operativas diariamente de 6 a.m. a 9 p.m.— con precios mucho más competitivos (3.600 pesos por litro) frente a los 4.000-5.000 pesos que piden en el mercado ilegal.
Por qué este cambio importa
La existencia de los tarantines no solo es un síntoma de la crisis en la frontera, sino un problema oculto de inseguridad y economía paralela que ha marcado la región durante años. La reducción palpable en la venta informal indica que el Estado está recuperando control sobre un sector clave: el combustible.
Esto no solo disminuye la ilegalidad vinculada a la reventa, sino que abre la puerta para mejorar la gestión del combustible en la región, impactando directamente en la seguridad y estabilidad económica. La frontera no depende ya solo de un mercado negro creciente, sino que empieza a tener una estructura formal que podría neutralizar riesgos a mediano plazo.
Qué viene después
Si esta dinámica se sostiene, el cierre progresivo de los tarantines es inevitable. Esto significa menor circulación de combustible sin control, reducción de actividades no reguladas y mayor transparencia en el acceso a gasolina.
Sin embargo, queda una pregunta clave: ¿Podrán estas estaciones ACEF cubrir completamente la demanda local y desalentar otros canales ilegales que aún persisten? El futuro de la frontera dependerá de la eficacia y continuidad de esta estrategia.