Frontera en crisis: ¿Por qué siguen obligando a cargar gas en cilindros peligrosos?

El gas doméstico vuelve a ser problema en la frontera

Carlos Taborda, exconcejal en Pedro María Ureña, denuncia una realidad que pocos quieren enfrentar: en pleno siglo XXI, las familias siguen obligadas a trasladar cilindros vacíos y llenos de gas desde puntos inseguros, cargándolos a mano o en carretillas.

Esto, cuando años atrás se distribuía casa a casa con empresas privadas. La falta de un servicio eficiente y seguro no solo es un retroceso, es una responsabilidad directa de PDVSA Gas.

¿Y mientras tanto, qué pasa con la frontera?

Venezuela exporta gas licuado a Colombia por Táchira, un negocio que debería verse reflejado en la calidad del servicio local. Sin embargo, los residentes del eje San Antonio–Ureña no reciben ni mínimas facilidades. ¿Por qué la frontera importa solo para exportar y no para garantizar seguridad a sus ciudadanos?

El negocio incomprensible del pago en moneda extranjera

Otro punto que golpea directo a la población es la imposición de pagar en pesos colombianos por un servicio en Venezuela, donde la mayoría gana en bolívares. Exigir a quien gana 130 bolívares al mes sacar 25.000 pesos para comprar gas, no solo es absurdo, es una carga económica injustificada impulsada desde las instituciones.

Lo que viene

Es urgente que PDVSA Gas implemente sistemas de cobro en bolívares y restaure la distribución segura casa a casa. El gobierno regional, encabezado por Freddy Bernal, tiene en sus manos revertir este problema que afecta la legalidad y seguridad en la frontera.

¿Seguirán ignorando esta crisis mientras el gas se vende afuera y las familias arriesgan su integridad a diario?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba